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Misión Montevideo 2020

Mision dominicos 2020

Camino, encuentro y agradecimiento…

Desde nuestras experiencias de una misión permanente


Que los caminos se abran a tu encuentro,

que el sol brille sobre tu rostro,

que la lluvia caiga suave sobre tus campos,

que el viento sople siempre a tu espalda.

Que guardes en tu corazón con gratitud

el recuerdo precioso

de las cosas buenas de la vida.

Que todo don de Dios crezca en ti

y te ayude a llevar la alegría

a los corazones de cuantos te necesitan.

Que tus ojos reflejen un brillo de amistad,

Y hasta tanto nos volvamos a encontrar, 
Dios te guarde en la palma de su mano (ant. bendic. irlandés.)[1]

Hemos terminado una misión de casi dos semanas en Montevideo, zona de nuestra parroquia Santísima Trinidad, en la comunidad de Vedruna[2], una salida misionera pintada de variedades de experiencias que son abundantes en signos de vida: aún en las historias más dolorosas con las cuales nos hemos cruzado. Son historias de dolor y de misericordia, de avances y retrocesos, de enojos y de alegrías, de desencantos y esperanzas…, es decir la vida misma está marcada por estas tensiones, sin llegar a anularla, gracias a la fe sencilla pero honda en su significatividad y vivencias de la gente… (cf. 2Cor 4, 8s.) Ante las tensiones que acabo de mencionar, la gente casi siempre termina en un clamor a Dios, la fuente última que sacia y da sentido a todo, ¿hasta aquel ateo que nos hablaba de no creer en Dios pero que con un sencillo diálogo y escucha termina diciendo: no creo ni en los hombres ni en las mujeres, sólo creo en Dios? Queda en evidencia que el semejante sin importar su postura o creencia siempre hay posibilidad de la discibilidad (apertura y capacidad de dejarse enseñar por los demás y por la realidad).

El epicentro común de nuestra salida misionera podría ser graficado del siguiente modo: “hay una búsqueda de Dios desde lugares muy diversos, una necesidad tremenda de compartir con el otro, de escuchar, de dialogar, de volver a intentar en confiar en uno mismo, en los demás”. La gente, y también gracias a la experiencia de los misioneros que han compartido vivencias de encuentros muy diversos, hemos coincidido en nuestras apreciaciones de comunidad en salida para el encuentro, cuya realidad vivida con alegría me parece crucial detectar, tomar conciencia y agradecer para seguir avanzando hacia un plano superior: hacia Dios quien es el dueño de todo, y quien dará fruto en el corazón de las personas a su debido tiempo lo que hemos sembrado humildemente (cf. Gal 6, 9; 2Cor 4, 7).

Creo que no hemos hecho ruido como se suele decir habitualmente, sino “presencia cordial” en lugares, momentos y ámbitos de mucha ausencia humana y espiritual: desde un simple saludo hasta una cálida sonrisa que pueden estar cargados de significados y profundidades que los ojos físicos no suelen captar, sino la percepción imperceptible del “corazón que escucha” y muchas veces inconscientemente, pero sintonizando con esa paz y alegría que podemos sembrar en el corazón de los más indomables y abyectas vidas. Dios a través nuestro, siempre puede activar y transmitir un haz de esperanza y reavivar un rescoldo de vida debajo de las cenizas de la preocupación, de la desesperanza, de la soledad, del sinsentido. Todo deviene a través de una colaboración sencilla y honda con nuestro Creador, quien tiene la última palabra en todos los casos, sin olvidar que posee en desmesura el amor misericordioso.

Hemos recorrido caminos de distintos barrios de nuestra parroquia, por cierto, este recorrido ya de entrada es un símbolo de recorrer la vida misma de nuestra gente y se concreta en el encuentro con cada uno de ellos/as (la apertura en general ha sido muy positiva).


[1] Es una antigua bendición irlandesa, que algunos atribuyen a San Patricio. En esta ocasión he retocado ligeramente, pero permanece esencialmente su contenido.  Además tratándose de retoques, el músico americano contemporáneo, James Moore (Virginia, 1951) también ha hecho un retoque significativo para la musicalización.

[2] Desde aquí hemos tenido algunas visitas misioneras con encuentros en las comunidades de Chacarita “Santa María” (visitas a los vecinos y actividad con los niños), 12 de Junio, 30 de Abril, etc. “Buen Pastor” (visita a los vecinos y encuentro de reflexión bíblica con adultos). En Vedruna (Colegio) desde donde salimos cada día también en el día de reyes se realizó una mega actividad para los niños (contando la visita casa por casa de toda la zona del colegio de Vedruna y algunas viviendas de Punta Rieles)…

Fr. Edgar Rubén Olmedo Acosta, OP

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